A todos mis compañeros y al pueblo en general:
Esta carta ciudadana nace desde la preocupación y el compromiso, con el propósito de expresar lo que muchos marineros argentinos vivimos día a día. Hablo con sobriedad y seriedad, porque creo que nuestra sociedad necesita un debate profundo, honesto y urgente sobre la situación laboral en el sector marítimo.
Hoy denuncio públicamente la difusión de información falsa en redes sociales, particularmente en una cuenta de TikTok, que desinforma a la gente del mar y a los jóvenes marineros sobre las verdaderas condiciones laborales del sector.
Como marinero argentino, me siento en la obligación de desmitificar la realidad de nuestra actividad. La desocupación entre los marineros —especialmente entre los relevos y los nuevos tripulantes— ha alcanzado niveles alarmantes. En lugar de incluir, el sistema actual excluye, producto de malas gestiones políticas y empresariales que aplican criterios ajenos a la vida del mar.
La marina mercante argentina prácticamente ha desaparecido como fuente laboral. Las escuelas marítimas formaron a miles de trabajadores, pero sin una planificación ni políticas de inserción. Hoy, muchos compañeros egresados no consiguen embarque, y las nuevas instituciones privadas que aparecen solo agravan un mercado laboral saturado.
Es por eso que advierto a los compañeros y al público en general: no se dejen engañar por publicaciones falsas que prometen oportunidades laborales inexistentes. En particular, la cuenta
👉 @marineroenargentina
incentiva a los jóvenes a buscar trabajo en los muelles, sin advertir que la falta de empleo es crítica. Este tipo de contenido genera falsas expectativas y profundiza la frustración de quienes esperan una oportunidad real.
Estoy evaluando iniciar acciones legales por difusión de información falsa, ya que los trabajadores del mar no merecen ser utilizados ni engañados. La situación actual es de emergencia laboral, aunque aún no se la haya declarado oficialmente.
Nuestra fuerza laboral está formada y capacitada por instituciones de seguridad nacional, pero falta organización, control y un Centro Único de Contratación público y auditable, que garantice transparencia y equidad.
El mensaje es claro:
no se dejen engañar por falsos vendedores de ilusiones.
Los marineros argentinos merecemos respeto, verdad y políticas reales de ocupación.
Con prudencia e información fidedigna,
Atentamente,
Jorge Scaramozzino




